La Revolución Industrial es el comienzo de un tipo de crecimiento económico moderno nuevo y autosostenido debido al uso de nuevas materias primas y nuevas formas de energía (principalmente vapor) y a la aplicación de innovaciones técnicas; se originó en Gran Bretaña. La principal característica es la mejora en la productividad provocada por las sucesivas innovaciones tecnológicas aplicadas de forma masiva en una organización de fábrica; el factor capital coge más importancia que el factor trabajo. Las innovaciones se aplicaban donde y cuando las condiciones económicas eran favorables, los sectores principales afectados por estos cambios fueron básicamente estos: el sector textil algodonero, el siderúrgico, el energético, la minería y la indústria química. Las primeras máquinas se aplicaron en el sector textil algodonero, pero la innovación más determinante fue la máquina de vapor, más tarde se aplicó en el transporte, surgiendo así el ferrocarril.
El crecimiento de la época de la Revolución Industrial fue moderado y desigual; hasta la mitad del siglo XIX, el impacto de la industrialización fue creciente pero lento, más tarde se aceleró. Tanto el trabajo como el capital fueron usados en mayor cantidad y mayor intensidad. Las innovaciones tecnológicas, el trabajo y el capital són factores de producción, pero que solo son activos si un empresario tiene la decisión de invertir capital y tiempo en la organización y comercialización de la producción.
La Revolución Industrial generó grandes posibilidades de crecimiento, enrequecimiento y ascenso social, y por esta razón surgieron fuertes desigualdades sociales, que fueron altamente conflictivas; la principal consecuencia social es la aparición de la clase obrera, i como porción más nombrosa, del proletariado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario