La característica más destacada de la evolución económica del mundo en los últimos dos siglos ha sido el crecimiento económico sostenido, que ha sido tanto extensivo como intensivo; una de las características del crecimiento económico contemporáneo es que está estrechamente vinculado a la industrialización, por lo tanto, ha afectado de una manera muy desigual a los diversos países, incrementando así las distancias entre países ricos y pobres.
Hay dos elementos básicos en la evolución del crecimiento económico: las instituciones (ofrecen un marco favorable al desenvolupamiento) y el cambio técnico (aporta las innovaciones que hacen posible la mejora de la productividad). Los principales aspectos institucionales que hay que tener en cuenta son las mentalidades, las costumbres y el marco social, jurídico y político. El otro factor básico del crecimiento es el cambio técnico, que hay que distinguir entre el conocimiento científico (invento) y la aplicación tecnológica(la innovación).
El cambio mental y social que significa la industrialización es en parte por una profunda transformación en la organización jurídica y política de las sociedades que la experimentaron, que comportó una redefinición de la organización del trabajo y de los derechos de propiedad. En la transformación del marco institucional, los aspectos principales los podríamos agrupar en dos ámbitos: derechos ciudadanos y sistema político; y libertad de empresa y redefinición de los derechos de propiedad.
El sistema capitalista condujo a un cambio en la estructura social hasta entonces vigente, el enfrentamiento entre capitalistas y asalariados. El principal instrumento de reivindicación por parte de los trabajadores asalariados es el sindicato, que luchan por una mejora en las condiciones de trabajo; hasta después de la I Guerra Mundial no se puede hablar de la adopción en la mayoría de los países europeos, de sistemas mínimos de protección social (jornadas de ocho horas, restricciones legales al trabajo infantil). La constatación que el capitalismo generaba crecimiento económico, pero no una mejora del bienestar de gran parte de la población, llevó a la aparición de movimientos revolucionarios que querían un cambio en el sistema: la sustitución del capitalismo por el socialismo. Los principales movimientos revolucionarios se inspiraban en las ideas de Marx (comunistas) o de Bakunin (anarquistas).
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